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Historia de Villapalacios. Temas.

Tejedoras de Villapalacios

Un documento de 1853 del Archivo Municipal proporciona el nombre de 11 mujeres que confeccionaban en sus telares de lanzadera “lienzos ordinarios” en un momento en el que la revolución industrial había ya mecanizado al sector textil

 

 

 

Por José Ángel Montañés Bermúdez.
Publicado el 24 de febrero de 2026

 

 

 

telar

Telar de las 'Capacheras' en la calle Río de la localidad de Cabra del Santo Cristo (Jaén). / Foto de Arturo Cerdá y Rico, realizada entre 1898 y 1909. Archivo de la Asociación Cultural Arturo Cerdá y Rico. Publicada en la web: Alhambra y Generalife.

 



rojo
En Villapalacios han existido personas que han confeccionado con sus telares prendas y tejidos hasta hace muy poco. En muchas casas de la localidad se conservan ‘tendios’ con los que se le daba calor a la masa en los escriños y ayudaban a fermentar el pan; mandiles, almohadas y cojines para vestir los tarimones y mantas, además de alforjas, costales, talegos y sacos. Muchos de ellos fueron confeccionados por el último de estos tejedores locales: Bernardino Cano Rodríguez (Nino) que tenía el telar en la calle de los Charcos. Además, en muchas de las cámaras de las casas aparecen elementos como ruecas y devanadoras que hablan de esta actividad relacionada con el trabajo de la lana.

 Pero el uso de telares para crear tejidos viene de muy lejos en Villapalacios.

En un documento fechado en 1853, conservado en el Archivo Municipal de Villapalacios, figura una relación de las personas que tenían negocios, eran profesionales y llevaban a cabo una actividad económica en ese momento. El documento lleva el enorme título de: Matrícula o repartimiento general, que forma el alcalde para el referido año de 1853 de todos los contribuyentes sujetos al pago del subsidio industrial y de comercio. Y en esa lista aparecen 11 personas, todas mujeres, que tienen como actividad ser “tejedora de telar de lanzadera de lienzos ordinarios”, según el epígrafe que se repite en todas ellas.

El documento, en fase de estudio, lo presentamos ahora, centrados en estas 11 mujeres trabajadoras, que figuran con el lugar (solo la calle, sin número), donde ejercían su actividad:

 

1. Romana Moreno.  Calle Currucote
2. María Antonia Valenciano. Calle Alamillo
3. María Montañés. Callejón de la Corredera
4. Ramona Castellanos. Plaza Pública
5. Juliana Moreno. Calle Ancha
6. Nieves Pareja. Calle Charcos
7. Casimira Torres. Calle Charcos
8. Antonia Linares. Calle Charcos
9. Benita Bermúdez. Calle de la Yedra
10. Juan Abril. Por su hija Aniceta. Calle de la Yedra
11. Francisco Garrido. Por su mujer María Matilde. Calle de Palacio

 

Si situamos en un plano de Villapalacios, para ver dónde estaban estos telares, recogidos bajo el epígrafe “Señas de sus habitaciones o establecimientos”, vemos su dispersión por todo el casco urbano de la localidad. Es verdad que son tres los que figuran en la calle de los Charcos, la mayor concentración; dos en la calle de la Yedra, la actual Ramón y Cajal, a la que habría que sumar un tercero situado en la calle Alamillo que es su continuación, tras cruzar la Plaza Mayor:

 

telares

Plano de Villapalacios en xxx con la situación de los telares en los que las 11 mujeres confeccionaban paños en 1853.
/ ELABORACIÓN PROPIA.

 

La no concentración de telares en un único lugar, y su distribución por las casas de las tejedoras muestra, de forma gráfica, que se trata de una actividad preindustrial y llevada a cabo de forma individual. De todas formas, el epígrafe en el que figura lo de tejedoras es el de: “Industrias o profesiones que ejercen”, por lo que se equiparaba con otras actividades como la de ser carnicero, zapatero, mesonero o cirujano.

Las tejedoras de Villapalacios no formaban parte de ningún gremio. Aparecen recogidas bajo la denominación: “Cuotas fijas a constitución no agremiada”. La cuota que pagaban todas era de 16 reales de vellón, a los que había que sumar 1,6 reales más por “recargos legalmente autorizados provinciales”; una cantidad a la que había que sumar otros 1,06 del 6% de la cobranza: Total 18,66 reales de vellón (634,44 maravedís) que pagaban para poder ejercer su actividad. Las tejedoras y los que regentaban una tienda para vender pan pagaban la misma tasa, la más baja de todas las que figuran en el documento de 1853.

 En cuanto al tipo de paños que se realizaban, según el documento se trataban de “lienzos ordinarios”; tejidos bastos de menor calidad hechos de lino, cáñamo y sayales usados para fines cotidianos o industriales.

Está claro que para tejer estos paños con sus telares, las mujeres, antes, debían de hilar los hilos, y seguramente realizar todo el proceso de la lana tras el esquile: limpieza (lavado de grasa y suciedad), cardado (cepillado y alineación), hilado (torcido para formar hilos), teñido y, finalmente, el tejido.  

 

Hilando lana con el huso junto a la chimenea. Foto de Arturo Cerdá y Rico, realizada ente 1898 y 1909.
Archivo de la Asociación Cultural Arturo Cerdá y Rico. Publicada en la web: Alhambra y Generalife.

 

Fulgencia Linuesa (a la izquierda) y su tía Alejandra hilando a la puerta de su casa
de Alcaraz (Albacete) en 1917. / FOTO DE PEDRO ROMÁN MARTÍNEZ (EUROPEANA).

 

 

El grupo de tejedoras de Villapalacios estaba formada por mujeres con edades comprendidas entre los setenta y la veintena de años. Conocemos algunos datos de ellas, obtenidos a partir de los libros de Bautismos, Matrimonios y Defunciones de la iglesia de San Sebastián de Villapalacios entre los años 1778 y 1830.

* Ramona Josefa Moreno Marín había nacido el 28 de febrero de 1778, por lo tanto, tenía en 1853, la fecha del documento, 75 años. Era hija de Joaquín Moreno y de Alfonsa Marín. Sus abuelos paternos eran tomas Moreno y Josefa Martínez, y los maternos, Alfonso Marín y Josefa del Castillo, naturales, los dos, de Alcaraz.

* Antonia Josefa Juana Linares Quintana, había nacido el 12 de junio de 1783, y por lo tanto tenía en 1853, 70 años. Era hija de Juan Linares (hijo de Pasqual Linares, de Bogarra, y de María Gonzalez, de Villanueva de la Fuente) y Ana Quintana (hija de Josep Quintana y María Santos Nontañés, de Bienservida). Antonia se casó dos veces: con Ramón Molina el 1 de mayo de 1805 y tras enviudar; se volvió a casar el 9 de febrero de 1813, con otro Ramón, Ramón Garrido, de Reolid y viudo de Dionisia Agustina del Pilar Moreno.

* María Antonia Aniceta Valenciano Robres tenía 56 años en 1853 ya que había nacido el 18 de abril de 1797, según consta en el libro de Actas de Nacimiento de la iglesia de San Sebastián que se conserva en el Archivo Diocesano de Albacete. Era hija de Antonio Valenciano y de Josefa Robres. Con abuelos procedentes de Alcaraz y Albaladejo casados con naturales de Villapalacios, Maria Antonia se había casado con Juan José Calabria el 18 de agosto de 1819.

* Josefa Juliana Moreno era hija de Fausto Moreno y Josefa Calabria (natural de Salobre). Nació el 28 de enero de 1797 y se casó el 17 de febrero de 1821 con Venancio Muñoz.  Tenía en 1853, cuando desarrollaba su actividad como tejedora, 56 años.

* Simona Ramona Castellanos había nacido el 28 de octubre de 1807. Tenía, por lo tanto, 46 años en el momento de redactar el documento. Sus padres fueron Pedro Castellanos y Juana Martínez, vecinos de Villapalacios, pero él hijo de una pareja que vivía en Albaladejo.

* Benita Bermúdez Linares tenía 44 años en 1853, ya que había nacido el 21 de marzo de 1809. Era hija de Vicente Bermúdez y de Catalina Linares. Sus abuelos paternos, José Bermúdez y Tomasa Cuenca, y maternos, Juan Linares y Ana Quintana, todos eran de Villapalacios.   

* María Montañés Bermúdez, nació el 26 de enero de 1813, por lo que en 1853 tenía 40 años. Sus padres eran Ramon Montañés y María Bermúdez, vecinos de Villapalacios. Sus abuelos paternos eran Julian Montañés, nacido en Bienservida, y Francisca Balelsteros, de Villapalacios. Y los maternos, Antonio Bermúdez y Joaquina Moreno, los dos de Villapalacios.

* Maria Nieves Pareja Hinarejos, nació el 4 de agosto de 1825. Era hija de Hilario Pareja y de Inés Hinarejos y nieta de Fausto Pareja y de María Romero, por parte de su padre, y de Miguel Hinajerojs y Juliana Moreno, dpor parte materna, los cuatro de Villapalacios). Tenía, por lo tanto, 28 años.   

* Casimira Torres había nacido en 1825 y falleció en octubre de 1896. Tenía en ese 1853, también 28 años.  

* Aniceta Abril Resta tenía solo 23 años en 1853. Era menor de edad legalmente, ya que hasta 1889 la mayoría, según el Código Penal, no se alcanzaba hasta los 25 años. Es por eso por lo que no es ella la que aparece inscrita en la lista, sino su padre, Juan Salvador Abril. Aniceta había nacido el 17 de abril de 1830. Como decimos su padre era Juan Salvador Abril, natural de Moratalla (Murcia), y su madre, Maria Dolores Resta, de Villapalacios. Sus abuelos paternos, Juan Salvador y Catalina Sánchez, también eran de Moratalla y los maternos, José Resta y Francisca Linares, de Villapalacios.  

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El inglés John Kay ha pasado a la historia pro sus inventos, sobre todo por crear la lanzadera volante, una herramienta de producción que desarrolló en 1733 y que permitía tejer el algodón a mayor escala y velocidad que a mano. Ese fue el primer paso de la mecanización del sector textil. El segundo vino de la mano de la Revolución Industrial (1760-1840), en la que la producción textil pasó de ser una industria artesanal a una altamente mecanizada en la que los trabajadores solo estaban presentes para asegurarse de que las máquinas de cardar, hilar y tejer no pararan de funcionar, 24 horas al día, casi siete días a la semana, consiguiendo que la manufactura de tejidos fuera más baratas, rápidas y fiables que nunca.

La máquina de vapor y las lanzaderas volantes llevaron al sector textil a vivir un cambio radical, impulsando la creación de fábricas y aumentando, drásticamente, la productividad, dando paso a la producción en masa. La parte negativa fue la pérdida de empleo de muchos trabajadores textiles calificados.

 

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rojo Para conocer cómo funciona un telar de lanzadera (en este caso de dos) en un pueblo de Zamora, se puede ver este video del canal de Youtube de Eugenio Monesma.

rojo También se puede conocer el proceso actual de creación de refajos en el telar de Artesanía Textil Eustaquio Rosa, de los hermanos Eustaquio y Sergio Rosa, en la cercana localidad de Casas de Lázaro (Albacete).

 

 

 

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