____________Cambio de nombre de las calles tras la Guerra Civil y en 1950
A lo largo de la historia la sociedad ha tenido la necesidad de utilizar sistemas de referencia para orientarse en los lugares en los que ha vivido. La costumbre y la tradición fue dotando a las vías y plazas de los pueblos y ciudades con apelativos populares que eran fácilmente reconocibles por todos, respondiendo a criterios prácticos y funcionales, ya que la mayoría hacían referencia a lo que la caracterizaba: una construcción relevante como una iglesia o un monasterio, la ubicación de una planta o árbol característico, o cualquier incidencia de la vía servía para darle nombre. En Villapalacios, el caso más representativo es la calle llamada de "los Charcos", que ha sobrevivido hasta hoy y que haría referencia a la numerosa agua que se acumulaba en ella tras la lluvia. También era normal que el lugar o vía acabaran teniendo el nombre del oficio que predominara en ella. Lo que no era normal, según lo que han trabajado este tema, era que apareciera en el nomenclátor de los lugares el nombre de personas.
Pero con el tiempo, la administración en el poder vio en los nombres de las calles un "arma" de propaganda muy rentable que permitía difundir sus ideales y honrar la memoria de sus prohombres. Por eso, cada cambio político ha estado acompañado de cambios en la denominación de las calles. En España, los más relevantes han sido los fechados a partir de 1869 con el inicio del Sexenio Revolucionario, los cambios de 1931 con la llegada de la II República, los iniciados tras el levantamiento que acabó con la formación del estado franquista a partir de 1939 y, por último, los que se vivieron tras la restauración de la democracia a finales de los años setenta del siglo XX.
Tras la victoria del ejército de Franco y el fin de la guerra en 1939 el nombre de las principales calles de todas las poblaciones cambió. La nueva situación distinguía entre buenos y malos españoles, entre traidores y salvadores. Por tanto, la construcción del nuevo estado iba a estar acompañada de una labor de limpieza sin precedentes. Según los especialistas, el régimen llevó a cabo la reforma más radical del nomenclátor convertido en un instrumento de legitimación política. “España”, “Generalísimo Franco”, “General Primo de Rivera” y “18 de julio” pasaron a copar las principales calles de pueblos y ciudades. En el callejero se proyectaba el poder, y por eso, se realizaba una jerarquía: a mayor importancia de la figura que se quiera recordar o venerar, le correspondía una vía pública más importante.
Villapalacios no fue una excepción, y en fecha tan temprana como el 3 de mayo de 1939, la comisión gestora, con Pedro José Hinarejos a la cabeza, acuerda cambiar el nombre de las calles “ya que suponen un desprestigio y vejación para nuestro régimen”, según afirma el acta municipal.
Las calles que cambian en esa ocasión son sólo 4:
| Nombre hasta 1939 | Nombre desde 1939 | Nombre actual |
| Calle Capitán Galán | Calle de Calvo Sotelo | Calle del Ojeado |
| Calle Arturo Cortés | Calle del General Mola | Calle de los Charcos |
| Calle de García Hernández | Calle del General Sanjurjo | Calle del Currucote |
| Entrada del pueblo | Avenida José Antonio | Avenida de la Constitución |
Se trata, como se puede ver en el mapa de abajo, de cuatro de las “arterias” principales de entrada al pueblo: los accesos a este lugar. Sin embargo, no se cambió de nombre el centro neurálgico, donde está situado el Ayuntamiento y la iglesia, que continuará con el nombre anterior de "Plaza Mayor".
Así permaneció hasta el año 1950 en el que un nuevo acuerdo municipal cambió radicalmente el nombre de la mayoría de calles del pueblo. El 30 de abril de 1950, según recoge el Libro de Actas de 1949 a 1951 del Archivo Municipal de Villapalacios, los representantes municipales: el alcalde Sisenando Pajares Resta y los concejales Miguel Resta, Gregorio Resta, Jesús Quijano, Jose Quijano, Serafín Medina, Victoriano Montañés, Amador Rodríguez y Edelmiro Pajares acuerdan por unanimidad "visto la circular nº 250 del Instituto Nacional Estadística" cambiar el nombre de 19 calles y plazas de esta población y lo hacen en la forma siguiente:
| Nombre hasta 1950 | Nombre a partir de 1950 | Nombre actual |
| Plaza Mayor | Plaza del Caudillo | Plaza Mayor |
| Calle Palacios | Calle de los Condes de Paredes | Ídem |
| Placeta del Castillo | Plaza de San Cristóbal | Ídem |
| Ronda del Castillo | Calle de Colón | Ídem |
| Calle Castillo | Calle de Daoíz y Velarde | Calle Castillo |
| Calle de la Plaza | Calle de Donoso Cortés | Calle de la Plaza |
| Calle Alamillo | Calle de Cervantes | Ídem |
| Calle Yedra | Calle de Ramón y Cajal | Ídem |
| Calle Ancha | Calle de Isaac Peral | Ídem |
| Calle Campanas | Calle del Venerable Hermano Francisco | Ídem |
| Calle Gitana | Calle de Quevedo | Ídem |
| Calle de Barrios Nuevos | Calle del Gran Capitán | Calle de Barrio Nuevo |
| Travesía de Valencia | Calle de Lope de Vega | Ídem |
| Calle Aire | Calle de Hernán Cortés | Ídem |
| Calle Monjas | Calle del Cardenal Cisneros | Calle Monjas |
| Calle Gabinete | Calle de Luis Vives | Ídem |
| Calle del Jardín de Don José Rodríguez | Calle de Calderón de la Barca | Ídem |
| Calle Nueva | Agradarla a la calle del Pozo | Ídem |
| Nueva Glorieta | Glorieta del Teniente Casado | Parque de la Glorieta |
En el gráfico se puede ver un plano de las calles de Villapalacios a partir de esta fecha.
Los primeros nombres que conocemos de las calles de Villapalacios son de mediados del siglo XVIII. Hasta esa fecha, las referencias que aparecen en la documentación se hacen con respeto a el nombre de los propietarios de las casas contiguas o con la denominación genérica de "las calles publicas", sin especificar nombre concreto. La primera relación de la que nosotros tenemos constancia es de 1752, con motivo del famoso Catastro de la Ensenada que realiza un censo de todas las propiedades urbanas y rústicas y que hace un inventario de las casas que hay en la localidad por calles. La relación que aparece es la siguiente: "Calle Ancha", "Calle Alamillo", "Barrio el Moral", "Calle de los Charcos", "Calle Ojeado", "Calle Palacio", "Calle de la Plaza", "Plaza Pública" y "Calle de Serofa y Toledilla".
Como vemos, muchos de los nombres han sobrevivido hasta nuestros días, como el de la "calle de los Charcos" y la "del Ojeado", pero nos sorprenden otros, como los de "Serofa y Toledilla" o los del "Barrio del Moral", que han desaparecido actualmente.
En el siglo XIX, sabemos que el 29 de marzo de 1857, al realizar el padrón de la localidad, los miembros de la junta municipal acuerdan pasar a recoger las cédulas por las calles del pueblo. En ese momento, aparecen relacionadas las siguientes calles: "Alamillo", "Palacio", "El Castillo", "Las Campanas", "Callejón del Barrio del Moral", "Ancha", "Currucote", "Charcos", "de la Yedra", "de la Plaza", "del Ojeado", y "Plaza Pública", por lo que, a los nombres que ya existían una siglo antes, se incorporan otros nuevos.
Cuarenta años después, el 10 de octubre de 1897, el ayuntamiento paga a Carmelo Hinarejos 24 pesetas por los trabajos de rotulación de calles y plazas y numeración de esta villa, pero no se nos dice qué calles son.
El actual nomenclátor de Villapalacios es fruto del devenir histórico. Los nuevos nombres acuñados para las calles de la localidad en 1939 obedecían, sin duda, a la idea de honrar a los cabecillas del ejército nacional que habían protagonizado el golpe que acabó con el poder de la República. En el caso de los cambios de 1950 fue diferente. Excepto en dos casos, todos los nuevos nombres se refieren a personajes de importancia histórica y científica que habían marcado un hito en el pasado, pero nada tenían que ver con la política de entonces. En ese momento, los nombres populares por los que desde siempre se conocían las calles: yedra, alamillo, campanas, castillo, gabinete, aire, gitana o ancha, dejaron paso a nombres como "calle Cervantes", "calle Lope de Vega", "calle Colón", "calle Gran Capitán", "calle Ramón y Cajal", "calle Daoíz y Velarde", etcétera. Fueron excepción el nombre de la plaza pública, que pasó a llamarse "del Caudillo" y la nueva glorieta que se había construido en la zona del mirador del castillo y que pasó a llamarse "Glorieta del Teniente Casado" en honor de un teniente de la Guardia Civil que se instaló en Villapalacios tras la guerra y que, según todo el mundo recuerda, se caracterizó por aplicar la normativa vigente con mano dura.
Al final de la dictadura, muchos de los nombres que durante 40 años coparon la mayoría de calles de todos las poblaciones de España fueron desapareciendo. En el caso de Villapalacios, las cuatro grandes calles que en 1939 perdieron su nombre por el de generales y políticos afines al franquismo, cambiaron su nombre. Pero no por el que tenían antes, sino por los nombres populares por las que eran conocidas desde siempre: "Calle del Ojeado", "calle del Currucote" y "calle de los Charcos". Mientras, la Avenida José Antonio, puesta en honor del fundador de la Falange, daba paso a los nuevos aires que dió la aprobación de la nueva Carta Magna y se empezó a llamar "Avenida de la Constitución".
En el caso de las calles que cambiaron su nombre en 1950, la inmensa mayoría, 13 de 19, han conservado su nombre. Las otras seis recuperaron el que tenían con anterioridad del conflicto bélico. Es el caso de la calle dedicada a Daoíz y Velarde, dos guerrilleros de la guerra de la independencia de 1808 contra el ejército francés; la de Donoso Cortés, un político y literato del siglo XIX; la calle del Gran Capitán, navegante de fama durante el reinado de los reyes católicos, y por lo tanto no tenia nada que ver con la pasada guerra; la del Cardenal Cisneros, confesor de la reina católica y fundador de la universidad de Alcalá; la plaza del Caudillo que recuperó su anterior nombre de Plaza Mayor y la glorieta del Teniente Casado, cuyo triste recuerdo estropearía las actividades a las que ahora se dedica el lugar: a parque infantil donde los más pequeños juegan inocentemente y a mirador de la sierra de Alcaraz en su camino hacia Andalucía. Uno de los mejores espectáculos de los que se puede disfrutar en Villapalacios.
EL APUNTE
La reunión celebrada el día 30 de abril de 1950, en la que se tomó la decisión de cambiar el nombre a 19 calles y plazas de la población, tuvo otros temas de interés, que tampoco son baladíes.
Reunidos los miembros del consistorio: Jesús Quijano, Edelmiro Pajares, Gregorio Resta, Amador Rodríguez, Félix José Montañés, José Joaquín Quijano, Victoriano Montañés, Miguel Resta y Serafín Medina, en el salón de actos del ayuntamiento con el alcalde Sisenando Pajares Resta a la cabeza, y tras aprobar la reunión anterior y leer los boletines oficiales de la provincia como es habitual, realizaron los siguientes acuerdos:
- Se aprobó la liquidación del presupuesto ordinario del año anterior de 1949, en el que había resultado un superávit e 15.522,01 pesetas.
- Se aceptó, por unanimidad, la compra del reloj para el edificio del Ayuntamiento a Manufacturas Blasco de Roquetas, tras examinar las diferentes propuestas presentadas. El coste pactado es de 35.654 pesetas, a pagar en diez anualidades.
- Tras ser aceptada por el Gobernador Civil de la Provincia la celebración de la feria agrícola en la localidad, entre los días 15, 16 y 17 de septiembre, se mandó imprimir carteles anunciando la feria agrícola con coste al presupuesto de la localidad.
- Se adjudica a Eleuterio Montano López el aprovechamiento de las aguas sobrantes del pilar de la plaza del Caudillo en la cantidad de 750 pesetas y a Jose Julián González Molina en 250 pesetas el aprovechamiento de las aguas sobrantes del pilar de la calle de Calvo Sotelo, ambas por el año actual.
- Por último de decidió cambiar el nombre de las calles más importantes de la localidad.
No cabe duda que las medidas aprobadas tenían una aplicación inmediata. En el acta de la reunión donde se tenía que aprobar ese cambio de nombre de las calles, ya se emplea la nueva terminología del nomenclátor, como se puede comprobar cuando se sitúan los dos pilares de la plaza del Caudillo (antigua plaza Mayor) y la de la calle Calvo Sotelo (hasta ese día Capitán Galán).